miércoles, 24 de diciembre de 2014

Especial Navidad (Quédate Conmigo)



Especial Navidad: Una mirada hacia el futuro 


Cuando Kaitlyn decidió pasar a navidad lejos de casa lo hizo por dos motivos, el primero porque llevaba tiempo sin ver a Enzo y él le había prometido visitarla en la Universidad, es su novio desde hace dos años, al cual extrañaba demasiado y quería pasar estas fiestas tan importantes junto a él. Y en segundo lugar porque necesitaba demostrar que ya había crecido, amaba a su familia más que a todo, no podía dejar de sentirse como la niña de la casa y no como la mujer en la que se había convertido desde hace ya un tiempo. Su primer intento de demostrar que ya había crecido fue cuando anunció que se iría a estudiar a California, la noticia a un comienzo fue impactante para Ethan ya que siempre ha sido un padre un poco aprensivo con ella, pero la decisión ya la había tomado y nadie la iba a hacer cambiar de opinión. Por suerte para ella, Henry ya llevaba dos años en California y eso ayudó para que finalmente aceptaran su decisión, ya que él había prometido tener un ojo en ella en todo momento. 


Henry y Kaitlyn se conocían desde pequeños, Andrew el padre de Henry trabajaba hace años para Ethan, su padre, pero no fueron grandes amigos hasta que Kaitlyn entró a la secundaria, lugar donde ambos se convirtieron en una pareja de amigos realmente inseparables, hasta que Henry se fue a estudiar a California y Kaitlyn comenzara a salir con Enzo. 

Kaitlyn se miró en el espejo, sonrió y luego marcó el número de Enzo, según sus cálculos, él debería estar a punto de viajar.

- Como siempre mi hermosa leyó mi mente y marcó para llamarme – Dijo cuándo contestó la llamada – Estaba a punto de llamarte, pero tú siempre vas un paso más adelante.  
- Deberías estás acostumbrado – Respondió ella sonriendo – entonces… ¿ya vienes? ¿Estás esperando tu vuelo?  
- No… sé que me odiarás, te lo prometí y me siento como la mierda por no cumplir, pero el caso en el que estoy trabajando hubo una complicación y… 
- No podrás venir – dijo Kaitlyn terminado la frase por él - ¿Es eso verdad?  
- Sí, pero ya pensé en la solución, no puedo soportar un día más sin verte y por lo mismo estoy camino hacia el aeropuerto para cambiar mis pasajes y obtener unos nuevos para ti.  
- ¿Para mí?  
- Si, estaba pensando en que vengas a pasar la navidad con tu familia y luego te vienes conmigo, así podrás estar con tu familia y luego conmigo.  
- Enzo… ¿recuerdas algo de lo que hablamos la última vez? No quiero pasar la navidad en casa, y mucho menos en Nueva York, no he pasado ni una navidad lejos de mi hogar, además tú vives a un estado de distancia y sería complicado llegar a verte. 
- Por favor, no quiero que pases la navidad sola y por mi culpa ¿lo harías por mí? – Preguntó Enzo con voz tierna – Amor no quiero que te quedes a pasar las fiesta en una cuidad nueva y además sola.  
- No me vas a convencer.  
- Lo sé, cuando algo se mete en esa cabecita nada ni nadie lo saca… Entonces ¿estarás con Henry?  
- No lo creo, él viajará a Nueva York – Kaitlyn dio un resoplido y luego miró por la ventana – Tengo tres semanas de vacaciones ¿nos veremos aunque sea un día siquiera? 
- El año nuevo será nuestro, lo prometo, y antes de que digas algo, está vez si cumpliré mi promesa, luego de eso te puedes quedar conmigo hasta que terminen tus vacaciones ¿Qué dices? ¿quiere mi novia venir a pasar sus vacaciones conmigo?  
- Esos días será sólo tuyos - le prometió. 
La puerta de la habitación de Kaitlyn sonó y ella se apartó de la ventana para ir a abrir.


Sonrió al ver a Henry y con un gestó lo hizo pasar e indicó su teléfono para hacerle saber que estaba hablando con Enzo.
- Eh, cariño me tengo que ir, Henry está aquí para despedirse, hablamos luego. 
- Dale saludos de mi parte. Espera, espera ¿no me odias cierto?  
- No, tranquilo que de mí no te librarás sólo por cancelar una cita – Dijo Kaitlyn sonriendo.  
- Nunca me quiero librar de ti amor, te amo preciosa, y ya sabes, a Henry mantenlo a un brazo de distancia.  
- Como si eso fuera posible – Kaitlyn sonrió y luego miró a su amigo que se encontraba husmeando entre sus cosas – Te llamo luego ¿bien?  
- Te amo hermosa.  
- Yo más, adiós. 
Kaitlyn dejó su celular sobre su escritorio y luego se lanzó sobre su cama, Henry dejó las cosas que estaba revisando y se volteó para mirarla. 
- ¿El abogado no vendrá?  
- No, tiene mucho trabajo, pero nos veremos en año nuevo.  
- ¿Qué persona de menos de treinta años prefiere pasar la navidad trabajando en vez estar haciendo cosas entretenidas con su novia? 
- Aunque te cueste creerlo, existe una persona y es Enzo – Dijo Kaitlyn rodando lo ojos – no me mires así, dos años con él hace que me acostumbre a este tipo de cosas.  
- Supongo que ahora que el novio no viene, está navidad serás mía.  
- ¿Por qué tienes que hablar de esa forma? – Dijo Kaitlyn frunciendo el ceño.  
- Oh vamos Thlyn, sabes que estoy bromeando.

Kaitlyn sonrió para sus adentros al escuchar el diminutivo que usaba Henry para su nombre, su madre le contó que desde pequeño él no podía decir su nombre completo y por mucho tiempo estuvo llamándola Thlyn, lo que era muy tierno en su opinión, pero si alguna vez se le ocurría decírselo, sólo digamos que habría mucho material para burlas futuras.
- Henry se acercó a ella y se sentó a su lado - lo que no entiendo es que haces echada en tu cama siendo que deberías estar empacando para volver a Nueva York. 
- No lo haré, dije que pasaría navidad aquí y lo haré.  
- ¿Sola?  
- Si, sola ¿tienes algún problema con eso?  
- Nada de eso Thlyn, no puedo permitir que te quedes sola, vamos, si no quieres ir a tu casa ven a la mía, papá compró pastel de chocolate ¿me dejarás comerlo solo?  
- No puedes comerlo tú solo, prométeme que traerás un trozo gigante para mí, anda se buen amigo y no te olvides de tu razón de ser.  
- Si mi razón de ser está empeñada en quedarse sola en esta ciudad supongo que tendré que buscarme una nueva. 
Henry miró a Kaitlyn de la forma en que siempre lo hacía, levantando una ceja y con una media sonrisa.

- Sabes que no puedes remplazarme – Dijo Kaitlyn alejándose de él – él novio dijo que debías mantenerte a un brazo de distancia, así que aléjate por favor. 
- Así que me tiene miedo – Reflexionó coquetamente – es bueno saberlo. 
- No te tiene miedo, sólo no comprende nuestra amistad. 
- ¿Puedo hacer algo para convencerte de que vengas conmigo? – el cambio de tema fue tan abrupto pero ella ya estaba acostumbrada a los cambios de Henry cuando se hablaba de sentimientos o amistad. 
- Nop, lo siento amigo pero esta vez me quedo.  
- Dios tu testarudez me mata – se levantó y luego sacó un regalo de su bolso, la miró con una ceja alzada y luego sonrió – Esto era para ti, pero si no vienes conmigo no te lo daré.  
- Bueno… en ese caso – Kaitlyn se levantó de su cama, abrió un cajón y sacó un regalo – este era tuyo, pero ya que yo me quedo sin regalo, supongo que Enzo tendrá dos regalos. 
Henry miró a Kaitlyn totalmente serio, pasó a su lado y poco a poco se acercó a un oso de peluche que Kaitlyn tenía sobre su escritorio. 

- ¿Quieres saber lo que haré con tu novio si le das mi regalo a él?  
- Deja a Tommy en su lugar Henry.  
- Dame mi regalo Thlyn o el pequeño Tommy sufrirá un destino horrible.  
- Bien, bien, es tuyo, puedes tomarlo – Kaitlyn dejó el regalo sobre la cama y luego le quitó el peluche y lo dejó sobre su escritorio – Promete no abrirlo hasta que sea media noche.  
- Lo prometo, él tuyo tampoco lo puedes abrir antes de media noche – Dijo Henry mirando su reloj – Uf, se me está haciendo tardísimo. 
- Entonces vete – Kaitlyn tomó el bolso de Henry y se lo entregó – No quiero que tu papá me culpe por hacerte perder el vuelo.  
- Hey pequeña mírame – Henry tomó la cara de Kaitlyn entre sus manos y la miró directo a los ojos - ¿Estás segura que estarás bien? 
- Puedes quedarte tranquilo, sobreviviré.  
- Me preocupo por ti Thlyn, eso es todo. 
- Kaitlyn igualmente puso sus manos sobre el rostro de Henry y sonrió – Esteré bien, ahora vete o perderás tu vuelo. 
Henry suspiró y luego acercó su boca a la frente de Kaitlyn, plantó un tierno beso allí y luego se alejó.
- Pórtate bien. 
- Estoy bastante segura que el que se debe portar bien entre los dos eres tú. 
- No pidas cosas imposibles Thlyn, sólo hago lo que mi naturaleza ordena.  
- Bien campeón, al menos asegúrate de usar protección.  
- Sonrió y luego guiñó un ojo – Si señora.  
- Henry… por favor no comentes a nadie que Enzo no vendrá, no quiero tener problemas luego.  
- ¿Vez estos labios?, se mantendrán sellados por ti nena.  
- Más te vale, ahora deja de coquetear y vete – cuando Henry estaba a punto de cerrar Kaitlyn le gritó – No hagas nada que yo no haría.
Con una gran sonrisa en sus labios Henry se devolvió y le dio un último abrazo a Kaitlyn y luego de una última mirada salió por la puerta. Luego de que se fuera, Kaitlyn dedicó un tiempo para extrañar a su familia y sobre todo a Enzo. Durante todo el tiempo que estuvieron juntos antes de que ella viajara a California, ellos nunca se habían separado por más de dos días, al comienzo le costó acostumbrarse a no verlo seguido, pero poco a poco la separación de fue haciendo normal y ahora el no verlo no era tan triste como lo era antes, pero aun así quería en ese momento estar a su lado, extrañaba sus brazos rodeándola, sus manos haciendo cosquillas y sobre todo sus besos o sus labios susurrando palabras en su oído, eran tantas las cosas que la habían enamorado que no se podía decidir por cual extrañar más. 

Cuando Kaitlyn conoció a Enzo jamás pensó que terminaría siendo su novia, el apareció en su vida absolutamente de la nada, uno de los mejores amigos de Henry es el hermano de Enzo, y en una de las tantas fiestas a las que asistían fue cuando Kaitlyn lo conoció, para ella fue como amor a primera vista, y oído. Porque al escuchar la sexy voz de Enzo se quedó grabada en su mente, pero para su miseria, Enzo tenía novia y en ningún momento de la fiesta la miró, aunque por ayuda divina esa no fue la única vez que se vieron y cuándo Enzo realmente fue consciente de ella fue como si ninguno de los fuera capaz de quitar los ojos del otro, sufrió, y eso no puede negarlo ya que para Enzo dejar a su novia no fue un asunto fácil y no lo hizo hasta que Henry interfirió y amenazó con alejar a Kaitlyn si él no dejaba de jugar con ambas y luego de eso Enzo se decidió por Kaitlyn. No fueron infieles ni nada parecido, pero había una química innegable y difícil de ocultar, ella no estaba esperando tampoco que él diera el paso pero a su consideración, fue el momento preciso para estar juntos. Así fue el inicio de su relación que hasta ahora ya iba en poco más de dos años. 

Kaitlyn dejó sus pensamientos sobre Enzo de lado por un momento y comenzó a organizar su noche, no tardó tanto en planear lo que haría, se dirigió al supermercado a comprar helado de chocolate y luego volvió a su habitación donde se instaló con una manta y su computadora para ver una maratón de su serie favorita. Estaba en su tercer capítulo cuando tocaron su puerta, Kaitlyn miró por la mirilla nerviosa de quien podría estar molestándola en noche de navidad, cuando no vio a nadie al otro lado volvió a su cama para seguir disfrutando de su serie cuando su puerta volvió a sonar, Kaitlyn se levantó enojada y la abrió.
- Sea quien s… ¿Qué haces aquí? – Preguntó Kaitlyn cuando Henry apareció sonriente frente a ella.  
- Oh vamos Thlyn, ¿Enserio creíste que te dejaría sola viendo tu serie favorita y llenando tu pequeño estomago con helado de chocolate?  
- ¿Qué te hace pensar que estoy haciendo eso?  
- Te conozco de toda mi vida, ¿Acaso no es eso lo que haces cada vez que tienes depresión? – Dijo Henry mientras se hacía espacio para entrar a la habitación de ella – traje comida decente de una noche navideña y esto.

Henry dejó sus cosas en el suelo y luego sacó un muy pequeño árbol de navidad de su bolso.
- No podía permitir que pasarás navidad sin un árbol, tomando helado de chocolate y lo más importante, sin mí. 
- No puedo creer que estés acá.  
- Créelo bebé, yo jamás te dejaré sola.
Kaitlyn lo miró con una gran sonrisa en sus labios y lo abrazó fuertemente contra ella, era su mejor amigo y lo conocía desde toda su vida, a veces era sinceramente egocéntrico, estúpido, coqueto y desesperante pero amaba cada segundo de su eterna amistad.

Henry era un hombre sexy, alto, pelo oscuro, ojos azules y penetrantes, piel clara, con músculos pero sin ser exagerado, los que obtiene un chico que corre todas las mañanas para mantenerse en forma. "Un alto, musculoso y sexy hijo de puta" como le gustaba decir a Amy cada vez que tenía la oportunidad, claro que no en su cara porque su compañera a pesar de ser muy habladora con ella, era muy tímida con el sexo masculino, y Kaitlyn tenía que reconocer que tenía razón, Henry se parecía mucho a Andrew, tenía su altura, su misma complexión física cuándo su padre tenía su edad - según las fotos que su madre le había mostrado - a los ojos de las chicas, su amigo de toda la vida era un hombre muy sexy y él claramente se aprovechaba de ello.
- ¿Me acabas de decir bebé? – le dijo Kaitlyn cuando se separaron. 
- Sabes que te encantó – Henry se separó de ella y caminó por la habitación - bueno mujer alimenta a tu hombre o me veré obligado a comerte a ti y no sé si es bueno para mi dieta. 
- Kailtyn negó con la cabeza riendo y se dirigió al comedor para desenvolver los paquetes de comida – No puedo creer que vayas a pasar la navidad lejos de tus padres ¿qué dijeron al respecto? 
- Nada – se encogió de hombros pero no la miró al hacerlo y Kaitlyn se dio cuenta inmediatamente de ello, Henry era fácil de leer, por lo menos para ella.  
- Mírame – obedeció inmediatamente, por lo cual ella trató de hablar tranquilamente - ¿Qué les dijiste? 
- La verdad, que mi chica no puede pasar una navidad sola y decidí quedarme con ella. 
- Dime que estás bromeando - Kaitlyn cerró fuertemente los ojos y trató de controlar su loco pulso - sabes que mis padres y los tuyos siempre han tenido esta loca idea que algo sucede entre nosotros, ¿Cómo crees que se tomarían algo como esto?  
- Bueno por lo menos sé que Ethan me da su bendición. 
- Estás sobrevalorando la estima de mi padre contigo idiota – cuando acabó de hablar le lanzó un cojín que estaba cerca de ella – si le dijiste eso a tu padre quiero que llames ahora y desmientas, di que estás con un amigo o con la chica de la semana. 
- Hey – tomó la cara de ella entre sus manos y volteó su cara hasta que encontró su mirada - relajate, somos amigos y siempre lo hemos sido, le di a mi padre una excusa de mierda y aunque se enojó al inicio sabes que siempre mamá lo convence de todo, lo vuelve loco pero no podría vivir un segundo sin ella. Además sabía que no querías que tus padres se enteren. 
- Gracias – acomodó su cabeza contra su pecho y lo abrazó tiernamente – es más difícil de lo que creí.  
- ¿Qué cosa Thlyn?  
- Estar lejos de mi familia, esto era una especie de experimento para demostrar lo grande que soy y que puedo estar sola en una fecha como esta, aunque técnicamente no estaría sola pero eso da igual - Kaitlyn suspiró pesadamente y entrelazó sus manos en la espalda de Henry para tratar de contener las lágrimas que comenzaba a sentir en sus ojos - los amo y no quiero volver a pasar una navidad lejos de ellos. 
- Él tomó su barbilla e hizo que levantará la vista para que lo mirará - Ellos te aman y sé que es difícil respetar tu decisión pero están tratando de demostrarte que si eres una mujer adulta ante sus ojos, además tienes a este sexy hombre ante ti y debes aprovechar esta gran oportunidad.
- Eres imposible - lo empujó riendo y se fue a terminar de desempacar la comida, pero cuando estaba llegando al comedor sintió las tiernas pero firmes manos de Henry que la envolvían por la cintura. 
- Sabes que eres mi mejor amiga, mejor dicho la única amiga femenina que tengo por qué las demás no pueden resistirse a mi cuerpo - ambos rieron pero Kaitlyn se quedó en silencio cuándo Henry apoyó su mentón en el hombro de ella - eres mi Thlyn y no me gustaría pasar la navidad en ningún lugar donde tú no estés. 
- Y tú eres mi Henry, y gracias por quedarte conmigo. 
- Ya basta de emociones que me harás llorar y eso no es bueno para mi reputación - le dio un distraído beso bajo la oreja y se alejó rápidamente, un escalofrío recorrió todo el cuerpo de Kaitlyn pero lo ignoró para terminar de desempacar la comida.
Al desenvolver los paquetes su alegría fue inmensa, Henry había traído de todo para una típica cena navideña, trozos de pavo, salsa de arándano para acompañar, diversos aderezos y vegetales, a muchos niños no les gustan los vegetales pero ella particularmente siempre los amo y que haya recordado este detalle siendo que el particularmente nunca los amo mucho lleno el corazón de Kaitlyn de una inmensa alegría.

Acomodó todo en la mesa de su sala y le dijo a Henry que descorchara la botella de vino que había traído con él, lo invitó a sentarse y puso música de fondo. Esta era la parte que más amaba de su amistad, no importará la música, el volumen o el cantante, Henry escuchaba con ella y no decía nada al respecto, a algunos hombres le molestaba escuchar a una cantante hablar de amor, desilusión o perdida pero su amigo no decía nada al respecto.

Puso en los altavoces la canción de Nina Nesbitt - The Hardest Part.


Amaba a esta cantante y la intensidad de sus letras pero en especial esta canción removía todas sus células de fanática, no tenía una dedicación especial ni un significado, sólo la amaba y punto. Kaitlyn estaba perdida en la letra hasta que sintió los ojos de Henry sobre ella, cuándo lo miró se dio cuenta con la intensidad que él la miraba y por un segundo el darse cuenta de ello le quitó la respiración y soltó un corto jadeo, él extendió la mano y tomó la de ella que estaba apoyada en la mesa, apretó gentilmente nunca perdiendo el contacto visual, estaban tan concentrados el uno en el otro que Kaitlyn no sintió su celular sonar hasta que vibró con una alerta de mensaje. 

Mamá: Cariño te amamos y esperamos que estés disfrutando tu navidad, tu padre aún está un poco molesto por tu decisión pero la respeta y sabes que te ama mucho, está enojado porque te extraña como un loco. Emma y Adam envían su amor y están desesperados por verte, tus regalos están esperándote en casa.
             Te amamos hija y ¡Feliz Navidad! 
- Tus padres supongo por la grande de tu sonrisa. 
- Sip, mamá dice que me ama, que papá está un poco enojado aun por mi decisión y que los enanos me extrañan montones. 
- Emma y Adam – Henry soltó una corta risa y apartó un mechón de cabello de Kaitlyn – están muy grandes, la última vez que los vi Adam estaba llegando a mi porte y Emma aun creía que era una princesa.  
- Emma siempre será la princesa de papá al igual que yo – al ver la gran sonrisa de Henry, Kaitlyn lo apuntó rápidamente - ¡No te rías!, soy la princesa de papá con 19 años ¿y qué?  
- No te preocupes, también puedes ser mi princesa – le guiñó un ojo y le inclinó hacia ella depositando un beso en su mejilla, para luego retirar los platos sucios. 
- ¡Basta tonto! – Kaitlyn se inclinó hacia atrás en su silla y masajeó su estómago – creo que acabo de subir 10 kilos y no puedo comer nada más. 
- Se dé un muy buen ejercicio que quemaría todas esas calorías – Henry meneó las cejas coquetamente. 
- Por favor, dime que no consideras el sexo un ejercicio – al ver que la miraba fijamente y con la mandíbula apretada, Kaitlyn se calló al instante tratando de pensar si dijo o hizo algo mal - ¿Qué? 
- Dices sexo sin sonrojarte – fue totalmente una acusación, los ojos de Henry estaban fijos en ella y muy fríos. 
- Y el motivo de que me dices esto es… ¿por qué? – lo apremió para que siguiera hablando ya que aún no entendía su punto. 
- Dime que no estás teniendo sexo con el idiota del abogado – Kaitlyn se dio cuenta como Henry apretaba las manos frustrado y comenzaba a pasearse constantemente por la habitación – contestame Thlyn. 
- Primero mi vida sexual no es tu asunto, segundo llevó dos años con Enzo y si lo hiciéramos no es nada del otro mundo y tercero tu actitud es un poco extraña en este momento y me está incomodando completamente – le dijo completamente frustrada. 
- ¿Por qué no estás contestando a mi pregunta? ¿tendré que ir a Boston a patear el trasero del imbécil? – le gruñó aun paseándose por la habitación. 
- Yo no cuestiono con cuantas zorras tienes sexo a la semana y ni siquiera quiero saberlo, créeme – se dio vuelta furiosa ya que cuando su estado de ánimo estaba muy exaltado decía cosas que en realidad no quería decirlas – esta conversación esta fuera de lugar y no quiero seguir discutiendo el tema.
- Lo sé, lo sé, lo siento Thlyn – Henry la abrazó por detrás y susurró en su oído – siento ser tan idiota y ponerte incómoda, tú eres alguien muy importante para mí y no quiero que nada ni nadie te dañe – la volteó entre sus brazos y depositó un largo y tierno besos en su mejilla - ¿me perdonas?  
- Como si hubiera podido estar enojada más de medio segundo contigo – lo abrazó desde la cintura y besó su pecho para luego separarse – creo que es hora de abrir los regalos. 
- Un momento – Kaitlyn lo miró entretenida ir a la cocina y volver con un pequeño pastel de chocolate. 
- De donde sacaste eso. 
- De un escondite, quería que fuera una sorpresa y claro que no puedo comerme este pastel de chocolate solo, así que debes resignarte a subir otro par de kilos y ayudarme a comerlo. 
- Creo que en este momento te amo – soltó un grito de felicidad y fue a la cocina a buscar unas cucharas de postre, cuando volvió a la sala Henry estaba parado en el mismo lugar donde lo había dejado y con una mirada ausente – tierra llamando a Henry, vamos a comer o me arrepentiré de hacerlo. 
- Si hagámoslo. 
Se acurrucaron juntos en el gran sillón de Kaitlyn mientras ambos comían felices de la vida, si había una debilidad en el mundo para Kaitlyn era el chocolate, lo amaba y lo odiaba al mismo tiempo porque la volvía débil, no se podía negar al placer de comer una barra de este exquisito manjar y luego pesaba en su conciencia por mucho tiempo aunque hoy no se arrepentiría de ello, lo disfrutaría junto al mejor amigo que ha tenido en la vida.
- Mmmmm, dios… creo que moriré de felicidad – gimió Kaitlyn dando un gran bocado al pastel – creo que te amo en este preciso momento y moriría feliz si este fuera mi último bocado de comida del mundo.  
- Me alegra que te haga tan… feliz. 
- ¿Feliz? ¡Por dios! Creo que tengo un orgasmo en la boca en este preciso instante.
Kaitlyn se quedó mirando a Henry cuando este comenzó a toser desesperado, definitivamente estaba actuando más extraño de lo normal, pero lo que le pareció más curioso fue darse cuenta de lo rojo que estaba en toda su cara.

- ¿Qué sucede? – le preguntó curiosa. 
- Nada – se acomodó en el sillón incómodo e hizo una mueca al no lograr una buena posición. 
- Estás muy extraño hoy ¿no tienes algo que decirme? ¿hiciste algo que no quieres que sepa? 
- Nada de lo que no esté enterado – trató de actuar igual de despreocupado que siempre pero Kaitlyn vio en su mirada que algo sucedía, no quiso seguir insistiendo por lo que decidió cambiar de tema. 
- Creo que es hora que abramos los regalos – se levantó para ir a buscar a su habitación el regalo que le había hecho Henry más temprano y se acomodó a su lado en el sillón nuevamente, Henry se inclinó hacia su mochila y sacó el paquete envuelto que le había regalado ella – cumpliste tu promesa. 
- Tú igual – le guiñó un ojo coquetamente y Kaitlyn se dio cuenta que volvía a ser el chico de siempre – Primero tú, quiero ver tu reacción a mi regalo.
Kaitlyn desenvolvió ansiosa el paquete y se quedó muda al ver el contenido, no podía creer que Henry había conseguido esta foto, estaba guardada bajo siete llaves y prohibido revelarla a nadie en el mundo.
- ¿Cómo la conseguiste? 
- Bueno a esta altura deberías saber que tengo mis métodos y aunque trataste, es demasiado perfecta para perderla.
La foto fue tomada en un verano en una playa que ya ni siquiera Kaitlyn recordaba, ella estaba abrazada a una pierna de Henry y se encontraba sin el top de su traje de baño y una gran sonrisa en sus labios, era muy humillante verla o saber de su existencia para ella, teniendo en cuenta que ella tenía un año y Henry tres, era una foto bastante inocente pero completamente humillante ante sus ojos.
- Te juro que mataré a quien te la haya regalado – la apretó contra su pecho y no pudo reprimir más, rompió en un ataque de risa que la dejó jadeante. 
- Pero eso no son todos los regalos – Henry le tendió un paquete que estaba a su lado, era muy bonito y por el envoltorio Kaitlyn se dio cuenta que era de Tiffany, era una hermosa pulsera de plata, con cristales que la rodeaban y tenía un pequeño dije con una “K” que simbolizaba su nombre y estaba igualmente rodeada de cristales, era sencilla a simple vista y perfecta. 
- No tenías que hacerlo pero gracias, gracias, gracias – se lanzó sobre él y besó sus mejillas repetidamente al verse tan feliz – amo mis regalos y aunque traté de ocultar esa foto te prometo que se quedará en mi habitación a la vista de todo el mundo. Ahora abre tu regalo. 
- Es hermosa – Henry se quedó mirando la pulsera mucho tiempo, era de cuero y tenía el símbolo de infinito en el medio, una sonrisa se extendió por sus labios al recordar el significado de este símbolo para ambos. 
- Nuestra amistad es eterna Henry, no te olvides de eso ahora que te vas a california – lo abrazó apretadamente en el aeropuerto, estaban llamando a los pasajeros de su vuelo por el alta voz y su corazón se partió cuando vio el brillo de lágrimas por el rabillo del ojo de Kaitlyn – Promete que nunca me olvidaras.  
- ¿Cómo podría olvidarte?, tú estas por siempre en mi corazón – besó la cima de su cabeza y la abrazó nuevamente antes de separarse y coger sus maletas – de aquí al infinito siempre serás mi mejor amiga.  
- De aquí al infinito – le prometió Kaitlyn igualmente – tú serás mi mejor amigo. 
- ¿No te gusto? – Kaitlyn dio un suspiró triste y luego se giró para mirarlo – lo siento mucho, es sólo que me cuesta mucho escoger regalos para un hombre y el otro día comprando el tuyo recordé esa conversación que tuvimos hace tres años cuando tú te viniste a estudiar, vi y símbolo y me gustó mucho pero si lo odiaste lo siento mucho, comprare un nuevo regalo y… 
- Shhhhht, es perfecto – le tendió la pulsera y su mano para que se la pusiera – es el mejor regalo que me han dado en la vida. 
- Me alegra mucho escucharlo porque tengo una parecida – Kaitlyn le tendió la otra muñeca y se subió la manga de su suéter para revelar una pulsera muy similar, sólo que esta era un poco más femenina – ahora somos mejores amigos que comparten pulseras.
Kaitlyn nunca se hubiera imaginado la reacción de Henry en ese momento, se abalanzó sobre ella y la apretó contra su pecho, posicionó su cara contra el pelo de ella y respiró calmadamente su aroma, se abrazaron por mucho tiempo hasta que sus corazones se calmaron. 
- De aquí al infinito tú serás mi mejor amiga. 

- De aquí al infinito tú serás mi mejor amigo, feliz navidad Henry.  
- Feliz navidad Thlyn.

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Feliz navidad a todas
Estamos felices de pasar una segunda navidad con el apoyo de todas nuestra y nuestro lectores, no se imaginan el gran apoyo que nos han dado y les aseguramos que todo lo que hemos logrado no lo hubiéramos hecho si no hubiese sido por ustedes, esperamos que tengan una muy linda navidad y un hermoso año nuevo junto a sus seres queridos .

1 comentario:

  1. ME ENCANTO LA INTRODUCCIÓN DE SU NUEVA HISTORIA Y MAS ME ALEGRA DE QUE VAN A SEGUIR JUNTO A NOSOTRAS, ASOMBRÁNDONOS CON CADA CAPITULO QUE COMPARTEN Y SUS OCURRENCIAS, QUE SIEMPRE RESULTAN DEMASIADOS BUENAS, QUE MAS PUEDO DECIR CHILENITAS QUE YA VAN 2 AÑOS QUE LEO SUS HISTORIA Y NUNCA DEJAN DE SORPRENDERME, SUPERAN CADA EXPECTATIVAS,COMO SIEMPRE LES DIGO SON MIS ESCRITORAS GENIAS .LES MANDO UN ENORME ABRAZO Y MUCHOS EX SITOS Y QUE ESTE NUEVO AÑO NOS DEN MAS DE SU TALENTO. BESOS NIÑAS

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