viernes, 26 de septiembre de 2014

Fic: Quédate Conmigo (No Me Dejes Ir #2): Capítulo 32


Capítulo N° 32: ¿Qué estamos haciendo?

- ¿Ethan dónde estamos? – Isa podía sentir su corazón martillar, apunto de explotar. Las emociones del día habían sido demasiado y ahora se sentía abrumada por todo lo que estaba sucediendo a su alrededor. 
- Es nuestra casa – La miró lleno de ternura y rodeó su estrecha cintura con sus brazos para susurrale al oído seductoramente – Señora Hoffman. 
- No puedo creerlo – Isa soltó un jadeo y dejó fluir las lágrimas por tu rostro. 
- Isa cariño ¿Qué sucede? – Ethan la apretó más contra su pecho y posó una de sus manos libres en la mejilla húmeda de Isa - ¿No te gusta?, si ese es el caso pediré que nos muestren opciones y veremos cuál es la que te gusta más, es que al verla no pude reprimir el deseo de comprarla y darte una sorpresa, pero si no te gusta le diré a mi abogado que atrase los trámites y veremos opciones, quiero vivir en un lugar que te encante y si no es as… 
- Shhht – Isa lo hizo callar inclinándose hacia sus labios y susurró contra ellos – me encanta, es simplemente perfecta y la quiero.
Llena de alegría Isa rodeó el cuello de Ethan y se inclinó hacia él, para repartir besos por toda su cara y gritarle que lo amaba completamente. Ethan completamente alegré la rodeó y rió al ver el entusiasmó de Isa, era una casa perfecta y ambos la amaron completamente.
- ¿Qué estás haciendo? – le pregunto Isa en voz chillona a causa de la risa y la falta de aliento. 
- Llevar a mi mujer y nuestra nueva y hermosa casa – Ethan la tomó en posición de novia y cruzó el umbral con ella en brazos, justo como requería la tradición, a Isa le encantó y si era posible se enamoró mucho más de él. Era su esposo desde hoy y por el resto de sus vidas.

La casa estaba ubicada a las afueras de Nueva York, en el East Hampton, perteneciente al condado de Suffolk. Era una zona hermosa, rodeada de naturaleza e intimidad, perfecto para criar a un hijo e Isa supo inmediatamente que Kaitlyn sería muy feliz en ese lugar. La casa era de dos pisos, conservaba un equilibro impresionante entre lo moderno y lo rústico, cuando se adentraron, Isa no podía salir de su impresión. Había una enorme sala de estar con grandes ventanales que le otorgaban una hermosa iluminación tanto de día como de noche, la cocina era muy amplia y el único lugar de la casa que estaba decorada, sus muebles eran de aceró inoxidable, la encimera era de un precioso mármol blanco, los colores que predominaban eran el negro y el blanco haciendo el ambiente muy elegante pero acogedor. Había tres habitaciones en la planta superior, una matrimonial que era inmensa y acogedora, rodeada de hermosos ventanales y las demás eran hermosas pero un poco más pequeñas, la casa poseía baños en ambas plantas, además del baño con jacuzzi en la habitación matrimonial, era un lugar hermoso y perfecto, su casa de ensueños. Cuando volvió a la habitación principal se pudo percatar de que había una ventana corrediza que daba acceso a una pequeña terraza, dando privilegiadas vistas a la parte trasera de la casa. Ya estaba oscuro por lo cual Isa podía admirar las estrellas con Ethan, que la había rodeado con sus poderosos brazos y besó la cima de su cabeza.

Todo el ambiente era simplemente espectacular, quitaba el aliento y aunque Isa estaba tan acostumbrada a la vida rápida en Nueva York, agradeció inmensamente poder criar a Kaitlyn en un ambiente más tranquilo pero sin olvidar la gran manzana ya que estaba a solo una hora a vehículo.
- ¿Te gusta? 
- Me encanta – Isa se volteó en sus brazos y se abrazó al cuello de Ethan, quería desnudarlo y hacer el amor con él toda la noche, era el hombre perfecto y le había dado el regalo más hermoso de todo el mundo – hazme el amor. 
- ¿Aquí? – Ethan la miró con humor en sus ojos y besó tiernamente su nariz, hundiendo sus dedos en el sedoso cabello de Isa – cariño, no hay cama, ni frazadas, ni nada. No es el mejor lugar para tener nuestra noche de bodas. 
- Es nuestra casa – Isa buscó sus labios y los rozó tiernamente – y lo único que necesito para mantenerme cómoda, es tu cuerpo y para mantenerme cálida son tu labios, tus caricias, tu amor, no necesito nada más para ser feliz, esta noche. 
- ¿Y el resto de las noches? – Ethan frunció el ceño cuando preguntó pero sus ojos no perdían el humor y amor que le transmitía su mirada. 
- Necesito conmigo a Kaitlyn para ser feliz.
Con una breve carcajada Ethan la alzó en sus brazos y la condujo al centro de la habitación matrimonial. Isa llena de felicidad se retorció en su regazo y se montó a horcajadas sobre su esposo, comenzó a devorarlo con la boca y con las manos, el ansia los consumía, la pasión los volvía locos. Bailaban al compás del amor y se deseaban tremendamente, Ethan en movimientos maestros desabrochó el vestido de Isa y lo deslizó por sus hombros, besando cada porción de piel, saboreando su textura y suavidad, llegó al sujetador y lo deslizó por sus brazos para proceder a desabrocharlos, a causa de amamantar, Isa tenia los pechos más llenos y sensibles, cosa que a Ethan le encantaba, amaba cada parte del cuerpo de su mujer. Isa jadeaba y se retorcía en su regazo, mientras Ethan succionaba un pecho y luego le daba el mismo tratamiento pasional al otro. Isa estaba más que preparada para recibirlo, pero Ethan ejerció una exquisita tortura en su cuerpo. Se volteó quedando sobre Isa y la extendió en el suelo, luego de quitarse su chaqueta y camisa y extenderla bajo Isa, acompañado del vestido de ella en el montón de ropa arrugada que protegía a Isa del frío suelo, Isa estaba en bragas, su cuerpo ya no tenía signos del embarazo en ella, pero de alguna forma sus caderas estaban más formadas y llenas, su cintura muy fina, sus pechos más llenos y sus labios hinchados a causa de los apasionados besos. Ethan estaba solo en pantalones que apretaban su tensa erección, se inclinó hacia Isa, besando su tierno estómago, fue bajando muy lenta y eróticamente, besando, masticando y chupando cada porción del piel hasta llegar al ombligo, donde hundió su lengua y saboreó el exquisito sabor de Isa, ella acariciaba el pelo de Ethan, deslizando sus manos por los cortos y exquisitos mechones castaños. Ethan la miró fijamente y bajó lentamente hacia sus bragas, donde hundió su nariz y olió su exquisito perfume satinado. Procedió a quitar del cuerpo de su mujer las bragas y a separar sus carnes hinchadas, se perdió en el exquisito calor y se dejó llevar por un hambre extrema al ver con la pasión que le respondía Isa, arqueándose ante su toque, la excitó con su boca y sus dedos llevándola al orgasmo rápidamente. La amó completamente e Isa respondía ansiosa a cada una de sus caricias.



Isa ascendió a una exquisita nube de placer y cuando estaba descendiendo de ella, sintió a Ethan acomodarse entre sus muslos y penetrarla en un solo movimiento. Comenzó lentamente pero al ver el apremio y la completa entrega de Isa, comenzó a moverse más rápido, hundiéndose en su exquisito calor, la acariciaba tiernamente pero lleno de pasión. Dándose vuelta Isa quedó sobre él e Ethan se reclinó hasta quedar sentado, haciendo que Isa lo montara a horcajadas, se movió frenéticamente para crear mayor fricción entre sus cuerpos, e Ethan incrementó la velocidad de sus movimientos, hundiéndose profundamente en ella y amándola con cada pedacito de su alma.

Isa se convulsionó frenéticamente cuando alcanzó el orgasmo junto a Ethan que se derramó en su interior, con un grito erótico apretó más estrechamente en su cuerpo y ambos se vieron envueltos en el exquisito éxtasis y saciados con el amor que los embargaba.

♥♥♥♥♥

- Veo que el novio te dio un minuto de oxígeno – se burló Jonathan al acercarse a Kathalina. 
- Hola a ti también, y no, no me dio oxígeno, es sólo que debía atender una llamaba de suma urgencia – Kat bebió de su vaso de champaña fría y se reclinó para mirar a Jonathan que se sentaba a su lado. 
- Me pregunto que debe ser tan importante para dejar a tu novia botada un sábado a la una de la madrugada – dio un cansado suspiró y la miró atentamente – veo que es un chico muy ocupado. 
 
- Si se puede saber ¿a qué viene todo ese sarcasmo?  
- No me gusta ese chico – gruñó por lo bajo. 
- Me lo has dicho un millón de veces, créeme, no es una novedad para mí – Kat se terminó su vaso y se dispuso a levantar – noticia de último minuto Jonathan, Nate es mi novio así que solamente a mí debe gustarme. 
- No te vayas – tomó su muñeca y le suplicó con su mirada – hace meses que no te veo, quiero hablar contigo. 
- Dando un resoplido poco femenino se dejó caer contra la silla – quizás yo no quiero hablar contigo. 
- No digas eso – Jonathan la miró y acarició tiernamente su mejilla – antes de todas estas peleas solíamos ser amigos. 
- Antes de todas estas peleas era tu asistente, no tu amiga. 
- ¿Nunca vas a perdonarme por ser tan estúpido? 
- Te equivocas Jonathan – Kathalina se inclinó hacia él, y acarició su mejilla tiernamente para luego depositar un breve beso en el mismo lugar donde su mano había estado – no tengo nada que perdonarte, tú ya no formas parte de mi vida porqué así yo lo elegí. Te quiero y siempre lo haré Jonathan, pero decidí seguir mi vida sin ti, espero que tengas una vida llena de felicidad y los únicos recuerdos que guardo de ti, son los más hermosos y siempre lo serán.

Tras esto, Kathalina se levantó y se fue del lado de Jonathan para localizar a Nate, tal como ella le había dicho a Jonathan, había elegido por el bien de su corazón sacarlo completamente de su vida, Jonathan había sido el hombre más importante para ella, pero aunque le costará una eternidad lograría sacarlo de su corazón para siempre.

Al escuchar las palabras de Kat, a Jonathan se le instaló una aprensión instantánea en el pecho, sus palabras calaron hasta lo más hondo de su alma, lo sintió como una estocada certera que lo hirió profundamente y toda la culpa era solamente de él, por haberse comportado como un completo imbécil con ella, había arruinado todo y la había alejado de su vida. Siempre creyó que la llegada de este día, el matrimonio de Isa e Ethan lo devastaría completamente, pero después de la conversación que mantuvo con Isa, no sentía lo mismo que antes por ella, la quería y siempre lo haría pero podía darse cuenta que no la amaba como creyó alguna vez hacerlo. Ethan e Isa eran perfectos el uno para el otro y se alegraba completamente de que hayan completado su felicidad al unir sus vidas para siempre, solo podía sentir cariño hacia Isa, algo que nunca pensó sentir. Siempre creyó que la amaría hasta el fin de sus días, pero no era de esa forma y se alegraba de descubrirlo.
- ¿Qué te sucede? – Caroline se había acercado a Jonathan sin que este se diera cuenta – te veo muy serio y pensativo. 
- Nada que sea de importancia, estoy bien y feliz. 
- ¿Seguro? – Car lo miró incrédula – no quería preguntarte esto, pero ¿estás bien con el matrimonio de Ethan e Isa?  
- En el pasado creía que este sería el peor día de mi vida y créeme, sabía que esto llegaría tarde o temprano – Jonathan miró fijamente a Car y tomó su mano cariñosamente – pero a pesar de todo, las mentiras, el dolor y el engaño, estoy feliz por mis amigos, Isa nunca fue la mujer de mi vida y aunque me costó darme cuenta por fin lo vi, ahora puedo decir que soy libre para volver amar. 
- Yo creo que nunca seré libre para volver amar – aunque Car quiso reprimir, una lágrima se le resbaló por la mejilla. 
- Nick era el amor de tu vida. 
- Y siempre lo será.
Jonathan envolvió a Caroline en un abrazo apretado y cariñoso, quiso transmitirle toda su tristeza al ver el sufrimiento con el que debía vivir eternamente, nunca fue cercano a Nick pero siempre lo considero un buen hombre por lo poco que lo conocía, se veía a simple vista que amaba inmensamente a Caroline y ahora ella tenía que hacer frente a una existencia completamente sola. 

Caroline se acurrucó en su hombro y sollozo mientras Jonathan trataba de entregarle consuelo, los minutos fueron pasando y ella fue calmándose poco a poco, era una mujer muy fuerte que escondía todo su tristeza muy bien pero Jonathan conocía ese tipo de tristeza y era muy fácil para él ver por sobre su mascará de alegría. Acariciándole el cuello distraídamente, depositó un breve beso sobre su cabeza.
- Creo que necesitamos un poco de alcohol para pasar esta noche. 
- Champagne – Car se levantó rápidamente y tomándolo del brazo se encaminó con él hacia el bar, charlando y riendo por la locura del día.
Bailaron y se divirtieron como hace mucho tiempo no lo había hecho, Jonathan siempre encontró tranquilizante la presencia de Car y como siempre encontraba las cosas justas que decir, era una mujer única que estaba pasando por un verdadero infierno. Mientras se movían al compás de la música lenta, Jonathan le contaba cosas de su vida para distraer a Car de su tristeza, igualmente algunas de las travesuras que hacían con Ethan cuando eran pequeños y como luego Amelia los sacaba de los líos para castigarlos, aunque afortunadamente los castigos eran siempre olvidados en un par de horas. Le contó sobre su familia y su estadía en París. Car reía encantada escuchándolo y compartiendo igualmente algunas travesuras que hacían con Isa de pequeñas.
- Te ves hermosa cuando sonríes – Jonathan le dedicó una sonrisa relajada mientras la miraba.  
- Parecía una eternidad desde la última vez que me reía tanto. 
- Debes tratar de ser feliz Car. 
- Eso intento.
Apoyando su cabeza en el pecho de Jonathan, Car se relajó y disfrutó de la hermosa melodía de la música. Era un poco triste pero exacta para el momento, los sentimientos mezclados de tristeza y alegría que tenía Jonathan en ese momento, era algo peculiar sentir como tu vida se iba hundiendo lentamente pero tenías que seguir existiendo, había perdido a su primer y único amor pero tenía que seguir viviendo sin él, a Nick no le hubiese gustado que se transformara en alguien amargada, triste, y por sobre todo, sin ganas de vivir. La vida le fue arrebatada muy temprano, asi que Car se debía esforzar y vivir por ambos, le debía eso a Nick y se lo debía a ella misma.

♥♥♥♥♥
- Eres un imbécil Allan, mi hija se casó con ese estúpido de Ethan y tú no hiciste nada para impedirlo – Rebeca se paseaba como una leona enjaulada por la habitación de hotel de Allan – no puedo creerlo, después de todo lo consiguieron. Como los odio, Amelia e Ethan nunca podrán ser felices, me quitaron a la única persona que yo amaba en mi vida y ahora me vengaré. 
- Calma Rebeca, de nada sirve sucumbir a la ira, le envié un pequeño regalito de boda a Isa, pero comienzo a creer que alguien lo interceptó o de otra forma ella no se hubiera casado – Allan se acomodó en el sillón que estaba sentado y miró atentamente a Rebeca – creo que ahora deberé ser más agresivo pero necesito saber si estas de mi lado. 
- Haré todo lo necesario para que alejes a ese infeliz de mi niña, Isa es la única familia que me queda y no permitiré que se la lleven. Quiero lo peor para Amelia y su hijito. 
- Todo a su debido tiempo, querida, pero la madre te la dejó a ti, yo solo quiero a Ethan. Ahora debemos esperar a Christina que debe estar por llegar – Allan vio su reloj y luego miró a la puerta como si por arte de magia Christina aparecería por ahí. 
- ¿Para que necesitamos a esa estúpida? – susurró Rebeca con desprecio – ha resultado ser completamente innecesaria y además un completo estorbo. 
- Ella es un cabo suelto y yo nunca los dejó de esa forma – Allan se cruzó de piernas con aire pensativo – tengo que decidir hasta qué punto ella me es de utilidad o si puede causar daño a nuestros planes. 
- ¿Qué harás si no resulta ser de utilidad? 
- Deshacerme de ella.
Ambos compartieron una sonrisa cómplice antes que golpearan la puerta, Christina entró a la estancia pálida y temblorosa, sujetada fuertemente del brazo por uno de los guardias de Allan, Rebeca se pudo percatar que estaba muerta del miedo y eso le hizo soltar una breve carcajada.
- Esto no es necesario Allan – se soltó bruscamente del hombre para alejarse y sobarse el brazo – ahora mandas a tus matones para amenazarme y traerme a la fuerza. 
- Necesitamos de tu ayuda. 
- He hecho todo lo que me has pedido, me he arrastrado por Ethan, le supliqué que estuviera conmigo y le he asegurado que Isa no sabrá nada, pero él no me quiere. Perdí completamente mi dignidad en ese local donde me hice pasar por borracha para que tú sacarás tus lindas fotos y entiéndelo Allan, él no me quiere, está enamorado de Isa y yo ya no soy necesaria en tus planes. 
- Solamente yo decido eso querida. 
- Te estoy informando que estoy fuera y esperó no verlos más. 
- Si valoras aunque sea un poco tu vida, no hagas ni tal de salir por esa puerta – Allan se levantó lentamente y se acercó a Christina que se encogió de miedo ante su presencia, con una sonrisa cargada de veneno, acarició un mechón de cabello lentamente para luego levantar su barbilla – y si me conocieras bien, sabrías que yo no amenazó en vano. 
- No puedo seguir con esto, Ethan ama a Isa y yo no puedo destruir esa clase de amor, no puedo hacer ese tipo de daño – Christina miró suplicante a Rebeca – es tú hija, no puedes permitir que Allan destruya su vida. 
- Ella sola destruyó su vida, con Allan estamos tratando de reparar el daño hecho. 
- Ya puedes ver querida cual será el equipo ganador aquí, así que no te conviene provocar mi ira o pagaras caro las consecuencias. 
- Dime que debo hacer.
A regañadientes Christina se sentó en el sillón que le indicó Allan y escuchó sus planes, conocía la capacidad de ese hombre y su gran obsesión por Isa, tenía mucho miedo pero no podía negarse a hacer lo que le exigía o la mataría sin titubear.

♥♥♥♥♥
- Es la noche más perfecta de todas – Isa entrelazó sus dedos con los de Ethan. 
- Es mágica – depositó un corto pero apasionado beso en sus labios.
Aún estaban en la habitación principal del segundo piso, mirando las estrellas que se veían por las ventanas corredizas, Isa tenía su espalda apoyada en el fuerte pecho de Ethan. Llevaban mucho tiempo acostados en el suelo pero a Isa le encantaba estar de esta forma con su esposo, era un poco extraña la palabra pero ahora eso es lo que eran, un matrimonio para toda la vida. La luz de las estrellas se filtraba por las ventanas, creando un ambiente romántico, y único. Se volteó entre sus brazos para darle otro beso y se vieron completamente envueltos por la pasión.


- ¿Crees que es muy luego para irnos? – le dijo Isa cuando pudo apartarse de sus tentadores labios – quiero quedarme eternamente aquí pero debemos irnos a la luna de miel de la que tú no has querido decirme nada. 
- Es sorpresa.

Ethan calló todas sus réplicas besándola intensamente, comenzó a torturarla nuevamente con una lentitud exquisita pero exasperante lo amaba tanto que podía perderse toda una eternidad en sus brazos, luego de excitarla lentamente la penetró lleno de pasión. Ethan cambió de posición rápidamente poniendo a Isa a horcajadas sobre él y cada estocada Isa se retorcía llevada por la pasión, hasta que sitio a Ethan indagar en su otra abertura, se paralizó momentáneamente y lo miró un poco presa del pánico.
- ¿Qué haces? 
- Quiero poseer cada parte de tu cuerpo amor, por tu actitud veo que nunca has intentado esto – al ver que Isa negaba rápidamente, Ethan soltó una corta risa y la besó para penetrarla con un dedo por detrás, al compás de sus estocadas. Isa estaba invadida por la pasión que no logró articular palabra – te encantará ¿confías en mí? 
- Sí.
Isa perdió todo el miedo al ver la mirada apasionada de Ethan, quien la trató con sumo cuidado y fue llevándola al completo éxtasis dos veces, mientras dilataba su entrada, Isa se estaba volviendo loca de la pasión y en un minuto creyó que no aguantaría más pero luego Ethan le demostraba que si podía hacerlo, cuando la volteó Isa se acomodó para que la tomara por detrás e Ethan fue introduciéndose muy lentamente en ella. Al principio le dolió pero lentamente se transformó en placer, un placer exquisito y único, las experiencias sexuales siempre habían sido únicas con Ethan pero ahora se sentía completamente suya, en cuerpo y alma.

Dando la última estocada, Isa e Ethan se dejaron arrasar por un poderoso orgasmo que los dejó completamente aturdidos y zaceados, Ethan besó lentamente la espalda de Isa, fue subiendo lentamente hasta llegar a su cuello, la volteó y depositó un ardiente beso en sus labios.
- Te amo – Isa bostezó y se acomodó en sus brazos. 
- Yo te adoro.
Juntos cayeron en un exquisito sueño, aun la noche era larga y podían seguirse amando completamente, estaban rodeados de un ambiente perfecto y ninguno quería romper la magia que los envolvía.

♥♥♥♥♥
- Creo que es hora de irme.
Car y Jonathan habían estado gran parte de la noche juntos, hablando, riéndose y tomando unas copas. Mientras la recepción estaba llegando a su término, ellos estaban mucho más animados, Caroline estaba un poquito pasada de copas y estaba mucho más risueña que antes.

Estaban relajados contemplando todo, y hablando de todo igualmente, Jonathan se sintió un poco mal cuando vio a Kathalina irse con Nate, no le gustaba el tipo y no lo quería ver cerca de ella. Era algo inusual en él, sentir rabia o quizás odio por alguna persona, pero sabía a ciencia cierta que Nate no era hombre para Kathalina, ella era tan sensible y perfecta. Caroline lo distrajo de sus oscuros pensamientos contándole un chiste que lo reír a carcajadas hasta que le aviso que se debía ir. 
- Aún es muy temprano Car. 
- Y yo estoy un poco borracha. 
- Solo estás feliz, no borracha – Jonathan se terminó de un solo trago su copa – además aún me debes un baile. 
- ¿Otro más? – le preguntó mirándolo incrédula, aunque su voz estaba teñida de diversión – creo que ya he perdido la cuenta de las veces que hemos bailado. 
- Yo también, pero sé que me debes un baile. 
Car apuró su copa y juntos se encaminaron a la pista de baile, donde estaban tocando la canción Too Close de Alex Clare, esa canción pareció prendelos en el segundo y se entregaron a la intensa melodía, muchos invitados se habían ido pero la noche aún era joven y ellos querían olvidar sus tristezas bailando, y disfrutando de su mutua compañía.
- Nuca te había visto hacer ese tipo de pasos – le dijo car cuando terminaron de bailar y fueron por mas copas para seguir divirtiéndose. 
- Tengo pasos que nunca has visto, lo uso cuando estoy un poco pasado de copas y olvidó lo vergonzoso que puede volverse. 
- Eres un gran bailarín – habiéndose terminado su última copa, Car la depositó en la mesa del bar y cogió su cartera – ahora si debo irme, antes que el alcohol saquen la parte más loca de mí y comience a bailar sobre la barra del bar. 
- ¿Caroline Wells bailando sobre la barra del bar? – suspiró Jonathan pensativo – sería algo… 
- Vergonzoso. 
- Interesante – concluyó Jonathan antes que Car pudiera terminar y ambos estallaron en sonoras carcajadas – pero vamos y tomemos un taxi juntos. 
- Puedo irme con Andrew – Car miró a su alrededor buscando a su guarda espaldas – creo que esta por aquí ¿Qué extraño?, siempre está cerca cuando lo necesito. 
- Al parecer Ethan les dio el resto de la noche libre cuando ellos se fueron, ya que yo mantendría un ojo sobre ti, eso lo tranquilizó y dejó a los chicos descansar, al menos por hoy – Jonathan la miró y movió las cejas coquetamente – soy un excelente guarda espaldas. 
- ¿Jonathan Lewis como guarda espaldas?, sería algo… 
- Vergonzoso – le dijo Jonathan repitiendo su diálogo anterior. 
- Interesante – Concluyó Car y luego tomó su brazo – vamos mi querido guarda espaldas personal, escoltame hacia mi guarida. 
- Ahora puedo ver que estás más que risueña.
Juntos esperaron que el taxi llegará y se encaminaron hacia el edificio de Car primero, iban animados hablando que no se percataron que habían llegado al cabo de veinte minutos, Jonathan insistió en acompañarla hasta la puerta de su departamento. Car lo invitó a tomar unas copas para luego sentarse escuchando música y hablando de todo y de nada, hace tanto tiempo que Car no lo pasaba tan bien que el tiempo parecía pasar volando.

Cuando Car se inclinó para quitarle la copa y volver a llenarla, sin querer perdió la estabilidad y quedó media sentada en su regazo.
- Perdón, creo que he bebido más de la cuenta – Car trató de apartarse, pero al bajar la vista pudo percatarse que Jonathan le estaba mirando el escote fijamente y se quedó congelada en su sitio.
Todo lo que ocurrió después pareció en cámara lenta, como si ella no fuera testigo presencial de todo lo que estaba sucediendo en ese preciso momento. Jonathan tomó su cara entre sus manos, acariciando sus mejillas tiernamente, acercó su cara a él y muy lentamente unió sus labios, fue un rose suave y tierno, para luego convertirse en un beso apasionado y fogoso entre ambos, Jonathan introdujo su lengua en la boca de Car tan sensualmente que ella al instante se arqueó para recibirlo, ampliando el beso y convirtiéndolo en una necesidad carnal, se devoraban apasionadamente, sin dejar ningún espacio entre ambos, con caricias rápidas y llenas de necesidad.
- ¿Qué estamos haciendo? – logró decir Car entre besos. 
- No lo sé…
Y silencio cualquier replica de Car con sus labios, ansiosos y exigentes. 

♥♥♥♥♥
- ¡NOS VAMOS A ITALIA! – Isa no pudo evitar gritar cuando Ethan le había contado por fin el destino de su luna de miel. 
- Si – Ethan se acercó a ella y la besó brevemente – y no grites que despertarás a la bebé. 
- Lo siento – Isa la acunó más contra su pecho y besó su tierna cabecita.
Cuando por fin pudieron despegarse y vestirse, cerraron la casa cuando ya estaba amaneciendo. Aunque Isa había temido retrasar el vuelo, Ethan le había asegurado que no estaba retrasado, pero Isa estaba ansiosa por comenzar su luna de miel, tanto insistirle a Ethan, este le había confesado que irían a Italia cuando iban en el auto camino al aeropuerto.
- Debes contarme más Ethan, no puedo con todo este suspenso.
Él le respondió con una risa corta y baja, respetando el sueño de Kaitlyn. Iban en dos autos manejados por la seguridad que había contratado Ethan, en el segundo iba Clara quien los acompañaba en la luna de miel, junto a algunos guardas espaldas. Le habían insistido a Ethan que dejará manejar a algunos de los chicos que había contratado pero él se había negado en el segundo y ahora estaban a un par de minutos del aeropuerto.

Cuando llegaron, Ethan condujo a Isa y a Kaitlyn por otro acceso, no el normal que siempre se tomaba, isa lo miró extrañada pero ya había aceptado el hecho de que él no le diría nada. Luego de unos minutos en una zona vip, los condujeron a un jet privado que abordaron enseguida, Isa estaba emocionada por volar y sobre todo ahora que Kaitlyn tenía la fuerza para volar, aunque el doctor le había dicho desde la primera semana de nacimiento de la bebé que no había peligro en volar, Isa había preferido esperar que estuviera más grande y fuerte, ahora las acompañaría en su luna de miel y todo sería perfecto, en un país tan lleno de tradiciones como Italia.

Después de muchas horas de viaje aterrizaron en Sicilia, en la ciudad de Palermo, poseedora de historia milenaria, con arquitecturas barrocas, modernistas, con palacios y teatros neoclásicos, caracterizada por el sol, los colores, los sabores que se respiraban y sentía Isa por cada lugar que pasaba. Estaba sinceramente encantada por las vistas exquisitas, pero lo que le quitó el aliento completamente fue el Hotel.

El Grand Hotel Villa Igiea, era simplemente perfecto. Un edificio imponente que era histórico además, por sus huéspedes y los años que poseían, con remodelaciones que no habían interferido a su estilo clásico. Ethan había reservado la Suite presidencial para ellos con Kaitlyn, y para Clara con los guardas espaldas, habitaciones Deluxe. Lo que dejó a Isa con la boca abierta, fue ver una tierna cunita en el medio de la suite, Ethan era perfecto y pensaba en cada detalle para complacerla.
- ¿te gusta? – la abrazó por detrás mientras Isa aún tenía a Kaitlyn en brazos, se apoyó contra él y besó la tierna cabecita de su hija. 
- Es perfecto – Isa se volteó y depositó un beso en los labios de Ethan, quien tomó a Kaitlyn con un brazo y la abrazó a ella con el otro, juntos contemplaron las hermosas vistas al mar del golfo de Palermo. 
- Si, es perfecto – concordó Ethan pero luego se dio cuenta que no estaba mirando las vistas cuando lo dijo, sino a ella y luego a su hija, queriendo conservar ese momento eternamente.
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Tanto la historia como los personajes son ficticios, cualquier semejanza es pura casualidad, esperamos que les haya gustado. 

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3 comentarios:

  1. Por q jonathan ,eso no me lo esperaba y andrew donde queda despues de esto,ay caroline q padara ahora.
    Alan y rebeca son unos cerdos,espero q nada les resulte.ahora resperar el sig cap

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  2. Estoy en shock ¿Jonathan y Caroline? Pensé que todo apuntaba para Andrew pero siempre tienen una sorpresa. Ya no sé como seguirá eso.
    Es tan emocionante ver la hermosa familia que lograron formar Isa e Ethan. Me encanta y al mismo tiempo quisiera poder estrangular a Rebeca y Allan por querer arruinarlo todo. Ojalá Christina pudiera fingir ser cómplice pero ayudar a Ethan aunque por como es creo que será imposible.
    Un capítulo genial como siempre.
    Un beso grande.

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  3. UN ESCRITOR ES LA SUMA DE SUS EXPERIENCIAS. Y USTEDES TIENEN LA MEJOR DE TODAS ÍNTER ACTUAR CON SUS LECTORAS QUE ESTAMOS FASCINADAS CON SU HISTORIA Y SU FORMA DE ESCRIBIR Y TRANSMITIR CADA SENTIMIENTO GENUINO QUE SIENTEN LOS PERSONAJES, Y NOSOTRAS AL LEERLO, NIÑAS UN MILLÓN DE GRACIAS POR HABER HECHO ESTA LOCURA DE ESCRIBIR UNA LITERATURA TAN ATRAPAN TE Y BELLA , BESOS A MIS ESCRITORAS CHILENITAS

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