domingo, 6 de abril de 2014

Fanfic. Quédate Conmigo (No me dejes ir #2) Capítulo 12

Capítulo Nº12: No sabes amar.

Muy lentamente Amelia se acercó a la mesa de centro que estaba en la sala de su departamento y deposito los cafés, se dio vuelta alcanzando a John y le quitó los papeles de la mano, no sin antes darle una mirada muy fría.
- Amelia dime que está pasando – John la agarró del codo y la volteó para que lo mirara a la cara - ¿Qué significa eso? – apuntó a los exámenes. 
- Vete a casa John, esto no es de tu incumbencia – se apartó de sus manos y tomó su café aun con los papeles en la mano y el café en la otra, se sentó en el sillón de la sala e intentó calmar sus nervios para no perder los estribos.
 - No me pienso ir hasta que me digas que significa eso – John se paró frente a ella y la miró a los ojos llenos de furia y preocupación - ¡DIMELO!
- Ya te lo dije John – Amelia se paró frente a él dejando los papeles y el café olvidados – Vete, esto no es tu maldito problema y yo hace muchos años que no debo darte explicaciones. 
- ¿Qué no me preocupe? – le preguntó incrédulo - ¿estás hablando malditamente enserio?
- Más que nunca en mi vida y suéltame que me estás haciendo daño – John la tenía cogida por los codos y sin darse cuenta se los apretó intentando que le contara la verdad, inmediatamente la soltó, pero sin alejarse de ella. 
- ¡Eres malditamente mi mujer y todo lo que te suceda es de mi preocupación! – prácticamente le gritó ya que estaba perdiendo la poca paciencia que le quedaba – Quiero explicaciones y las quiero ¡AHORA!
Sin darse cuenta lo que estaba haciendo y por el impacto que le produjeron estas palabras Amelia golpeó a John en la mejilla, nunca había golpeado a nadie en su vida pero se sentía tan bien que pudo despejar su mente de todo el impacto que le había producido los reclamos de John.
- ¿Tu mujer? ¡Bastardo hijo de puta!, yo no soy nada tuyo ni ahora ni nunca lo fui, perdiste ese maldito derecho el día que decidiste abandonarnos a mí y a Ethan por la perra de Rebeca importándote un carajo los sentimientos de las dos únicas personas que te han amado sinceramente en la vida y ahora vienes aquí y me exiges que te explique detalles de mi vida, escuchalo bien MI VIDA y vienes a decir que ¡yo soy tu mujer! – apuntó con el dedo índice el pecho de John con impotencia – destruiste votos sagrados, promesas de amor eterno por una mujer que solo te ha dado problemas y veneno en tu vida, Rebeca intoxicó tu alma y yo ya no reconozco a la persona que veo parada ante mí. 
- Amelia, mi amor necesito saber si algo va mal contigo por favor – le suplicó John tomándole las manos para detener la furia de ella. 
- Muchas cosas van mal conmigo – se rió sin humor apartándose de su toque inmediatamente – pero te aseguro que tu no eres la solución a mis problemas, lo único que me has traído en la vida ha sido soledad, lo único que puedo agradecerte es la existencia de Ethan pero a ti eso no te importa. 
- Él es mi hijo y me importa cada cosa que le suceda – le dijo a la defensiva. 
- Muy bien lo demostraste haciendo cada cosa que la serpiente de tu esposa te pedía, tú no eres padre de Ethan así como tampoco lo eres de Isa John tu…simplemente no sabes amar. 
- No digas eso, yo te amé profundamente y no me arrepiento de lo que vivimos juntos, tú fuiste mi esposa y eres la madre de mi único hijo. Eres una de las mujeres más importantes en mi vida y no puedo dejarte sola si tienes algún problema por eso necesito tu sinceridad, Amelia por… 
- John para – le dijo exasperada – solo para.
Amelia se sentó para poder controlar sus emociones, verdaderamente John era el único hombre que tenía el poder de descontrolarla completamente y en este momento era precisamente lo que estaba haciendo, no quería recordar viejos tiempos ya que los recuerdos la dañaban profundamente y John lastimó tanto su corazón en el pasado que nunca más se atrevió amar, le quitó lo más importante en la vida, el deseo de amar y ser amada.
- Me quitaste todo en el pasado, la dignidad como mujer, la esperanza, la inocencia, el deseo de volver amar a un hombre y tú solo te fuiste con Rebeca a construir una nueva vida juntos y ahora después de tantos años vienes y recuerdas que alguna vez estuvimos casados y que Ethan es tu hijo, por dios John ¡no me hagas reír! – Amelia se volvió a levantar y acercándose lentamente a él le habló mirándolo directamente a los ojos – ahora no me vas a quitar esto, una familia y la felicidad de ver a mi hijo junto a la mujer que ama, porque si John, Ethan puede amar cosa que tú nunca fuiste capaz de hacer, él es un mejor hombre gracias a mí y por supuesto no es nada parecido a ti, así que si vuelves a insistir en el tema de esos papeles te juro por lo que más quieras que olvidare que alguna vez te amé y solo sentiré odio hacia ti, odio que nunca ha sentido por nadie en la vida lo sentiré por ti y ya no quedara nada de la mujer que alguna vez dijiste amar, así que John aléjate y no me molestes nuevamente con este tema otra vez. 
- No puedo – John la miró con tristeza en sus ojos – prefiero que me odies para siempre pero no seré un espectador si te sucede algo, necesito que veas a mi médico Emiliano para estar más tranquilo y te juro Amelia que dejare el tema para siempre. 
- Y ¿Qué le dirás a tu mujer?, espera se me ocurre algo, ella aceptara sin aponer resistencia ni opinar – le dijo Amelia sarcásticamente - ¿piensas que va aceptar esto?, si crees eso es porque nunca has conocido a Rebeca. 
- Me importa poco lo que piense Rebeca o lo que sienta, necesito saber que tu estas bien – se acercó a ella y tomándola totalmente por sorpresa la abrazó apretadamente, primero Amelia trató de resistirse, pero John era mucho más fuerte que ella y le fue imposible zafarse del abrazo – por favor necesito saber que estas bien, dime que estas bien.
Amelia comenzó a forcejear nuevamente cuando se dio cuenta que John comenzó a besarla, primero su cuello, su mejilla, ojos, frente, nariz, mentón, hasta llegar a su boca donde le dio pequeños y cortos besos solo un simple toque de sus labios que era tan intenso al mismo tiempo, Amelia se sentía muy confusa pero sabía una verdad universal no podía permitir que esto pasara.
- John déjame – le gruñó entre besos. 
- Necesito saber que estas bien, por favor dejame estar a tu lado – le tomó la cara entre las manos y la miró directamente a los ojos – necesito saber que estas sana. 
- Lo estoy y esos son exámenes de rutina, nada que te importe y ahora por favor suéltame.
De mala gana la soltó, Amelia automáticamente se alejó de su agarre y se dirigió al lugar más lejano de la sala para que John no la pudiera atrapar nuevamente, no podía estar cerca suyo por que la afectaba más de lo que quería reconocer.
- Ahora necesito que te vayas de mi departamento – le señaló la salida con un dedo aun mirándolo – vuelve a tu vida y olvídate que alguna vez yo fui parte de ella porque créeme, yo hace muchos años lo hice.
Sin esperar respuesta se fue a su habitación y cerró la puerta por miedo que John la persiguiera y tener que seguir discutiendo con él, no quería que John formara parte de su vida, no podía hacerlo porque él había matado todo el amor que alguna vez sintió por el en el momento que eligió a esa mujer por sobre su familia, lo último que escuchó de él fue la puerta principal cerrarse con fuerza seguido por un silencio absoluto y sus sollozos incontrolables, sin darse cuenta había comenzado a llorar y ahora no podía parar.
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Salió hecho una furia del departamento de Amelia, no podía creer que lo poseyó al decir todo esto pero sabía una sola verdad, todo lo dicho lo sentía desde lo más profundo de su corazón, una vez amo a Amelia intensamente pero lo que no lograba comprender es que sentimiento era el que tenía ahora, necesitaba saber que estaba bien y ella evitó el tema totalmente, sabía perfectamente que era un hijo de puta por abandonar a su familia hace tantos años y hacerle tanto daño a la única mujer que había amado con locura, ahora ella lo necesitaba y aunque no quisiera su compañía o ayuda no la dejaría sola dos veces en su vida, tenía que saber que significaban esos exámenes aunque ya se hacía una perfecta idea, pero necesitaba que su médico se lo confirmara. 

Bajó el ascensor y sin darse cuenta de lo que sucedía en su entorno se dirigió a las puertas dobles del edificio pero se detuvo al escuchar una voz llamándolo desde muy cerca.
- ¿John? – lo llamó Ethan desde la distancia - ¿Qué haces aquí?

Miró a su hijo, mi miró realmente después de tantos años de haber sido un padre ausente y casi haberle arruinado su felicidad para siempre, era un maldito por no priorizar la sangre por sobre todo y olvidar que Ethan Hoffman era su hijo, él era un buen hombre y como bien lo dijo Amelia no fue gracias a él, todas las palabras de Amelia volvían a su mente y parecían grabadas en su corazón, le habían dolido más de lo que se imaginaba, se quedó mirando los papeles en su mano, los mismos que había sacado del departamento de Amelia y aunque quería contarle lo sucedido a Ethan no quería arruinar su felicidad, primero tenía que investigar bien todo esto y cuando estuviera bien informado le contaría todo a su hijo de eso estaba seguro, mirando de los papeles a su hijo decidió que la mejor solución sería callar por el momento.
- Nada, solo visitando a tu madre y ahora me voy. 
- ¿Estás bien? 
- Sí, claro – se apresuró a decir - ¿Por qué?, ¿No lo parezco?
- Te vez algo agitado – Ethan lo miró curioso por la reacción de John.
- Es solo que voy un poco atrasado para una reunión nada que preocuparse, ahora debo irme pero envíale saludos a Isa… Adiós hijo.
No esperó la respuesta de Ethan, se fue lo más rápido que sus piernas se lo permitieron ya que necesitaba tomar un respiro y poder calmarse para pensar con frialdad todos los acontecimientos.
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Ethan aun iba un poco en shock por la extraña actitud de John cuando se metió al ascensor, era muy extraño verlo de esa forma pero mirando en perspectiva hacia su pasado no conocía en nada a John por lo tanto no sabía muchos aspectos de su personalidad, no quería pensar en eso pero tampoco podía evitarlo, sentía en su interior que John necesitaba decirle algo quizás no a él pero por su cara se notaba perfectamente que había algo que lo inquietaba, Ethan subió al ascensor y se dirigió hacia su departamento donde su hermosa mujer lo estaba esperando, no hallaba la hora de estar con Isa y hablarle de su día o solo mirarla y respirar su aroma, la amaba como nunca amo a nadie en su vida y quería pasar cada segundo de su día con ella.
- Hola – le dijo Isa cuando lo vio entrar al departamento, ella estaba en la sala leyendo un libro, pero la sola presencia de Ethan hacia olvidar lo que estaba haciendo, por lo cual la lectura quedo totalmente olvidada.
- Hola cariño – Ethan se inclinó sobre ella y le dio un tierno beso en los labios luego se quitó la chaqueta a se sentó a su lado, atrayéndola inmediatamente a su cuerpo haciendo que Isa se apoyara en su fuerte pecho.
- Isa dio un pesado suspiro y le susurró – te extrañe – luego se volteó para mirarlo a la cara y lo besó como llevaba todo el día queriéndolo hacer, con mucha pasión, el beso los envolvió a ambos, cuando se dejaron de besar Isa inclinó su frente hacia la de Ethan y respiró su olor – me estoy volviendo en esa típica mujer.
- ¿Qué típica mujer? – le preguntó Ethan con un deje de humor en su voz.
- Ya sabes Ethan, del tipo que te necesita cada segundo del día para ser feliz, no estoy tranquila cuando estas lejos y todo es tu culpa – hizo un puchero cuando lo miró a los ojos.
- ¿Mi culpa? – ahora Ethan estaba riendo, aunque no la quería hacer sentir mal ni enfadar las cambios de Isa lo divertían un montón y le encantaba que fuera un poco infantil en algunas ocasiones.
- Si es tu culpa y de esos perfectos abdominales que tienes bajo la camisa que no me dejan concentrarme tranquila – le enterró un dedo en el pectoral para enfatizar su punto – vez, estas marcado y me desconcentras y eso no es justo.
- ¿Así que puedo asumir que estás conmigo por mis abdominales?
- Mmmm, puede ser pero – lo miró a los ojos y se acercó mucho más a el – no olvidemos esos perfectos y hermosos ojos que me convierten en un charco de baba cada vez que me miras – le besó cada parpado – y esa nariz – le dijo antes de besarla – y no podemos olvidar estos hermosos labios que me vuelven loca.
Ethan tomó la barbilla de Isa antes de que ella lo besara, la besó apasionadamente haciendo olvidar a ambos sobre que estaban hablando y solo dejar aflorar la pasión y amor existente entre ambos, cada vez que Ethan tenía a Isa en sus brazos se olvidaba del mundo que lo rodea, si Isa se volvía loca y necesitada de amor por el definitivamente Ethan tenía un grave caso de adicción a Isa en todos los sentidos, quería estar con ella, verla, escucharla, sentirla, si pasaban muchas horas separados se desesperaba como nunca lo creyó posible y ahora solo podía pensar en ella que estaba en sus brazos.
- Bueno don perfecto, deja de distraerme y vamos a cenar porque tengo la comida lista – Isa salió rápidamente de sus brazos y se dirigió a la cocina.
- ¿cocinaste? – Preguntó Ethan un poco sorprendido.
- Claro y no luzcas tan sorprendido – salió de la cocina y lo señaló – ahora pon las cosas en la mesa para cenar y servir la lasaña.
- A la orden jefa – Ethan arregló la mesa rápidamente y se sentaron rápidamente a cenar – se ve todo delicioso – le dijo mirando el pan recién orneado, la ensalada y la comida.
- Antes tienes que comer para saber si esta rico.
- ¿Puedo saber el motivo de esta exquisita cena? – le preguntó Ethan curioso.
- Creo que no hay motivo – le dijo Isa reflexivamente – pero lo que si hay es mucho tiempo que me sobra así que quise ocuparlo cocinando ya que Amelia debía hacer algunos trámites y estuve la mayor parte del día sola.
- ¿No has visto a mi madre? – al ver que Isa negaba con la cabeza, Ethan frunció el ceño – que extraño, debe estar en su casa ya que cuando yo llegue John iba saliendo del edificio algo extraño si quieres que te diga y me dijo que había estado hablando con mi mamá, es muy peculiar que mi madre no te haya visitado en todo el día. 
- Quizás haya estado ocupada Ethan, Amelia no puede estar todo el día pendiente de mí y además me sirvió para aprender hacer lasaña sola.
- Que por cierto esta exquisita – le robó un rápido beso y luego siguió comiendo – creo que sabe mucho mejor de tus labios – se volvió a inclinar y la besó apasionadamente.
- ¡Ethan basta!, debemos comer – le reprendió alejándolo un poco de ella.
- Pero yo prefiero comerte a ti – hizo un puchero a lo cual Isa se rió, le encantaba la actitud juguetona de Ethan y que no pudiera mantener las manos lejos de ella ya que a Isa le sucedía exactamente lo mismo todo el tiempo.

- Pero ahora debemos comer comida, así que come.
Cenaron hablando de todo y a la vez de nada, los momentos más perfectos del día para ambos era cuando estaban juntos y compartir cosas del día que le habían sucedido, Ethan amaba a Isa con toda su alma y toda la vida se lo demostraría.
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- Jonathan por favor deja de insistir, la respuesta es no – Kathalina estaba frustrada con la actitud de Jonathan.
- Y yo te dije que debes venir conmigo.

- Es mi fin de semana libre y tú siempre los has respetado ¿Por qué ahora debe ser distinto?
Jonathan no sabía que contestar a eso, Kat tenía razón, era su fin de semana libre del trabajo y él no podía obligarla a trabajar, pero desde que se enteró que Nate la había invitado a la casa de campo de su propiedad no pudo evitarlo, no estaba dispuesto a permitir que estuviera sola con ese tipo, por su seguridad.
- Y yo te dije que te necesito conmigo en Nueva York, si no fuera totalmente imprescindible no te obligaría a ir.
- No te creo.

- ¿Disculpa? – le dijo Jonathan confuso.
- Ya me escuchaste NO-TE-CREO – Kat cruzó sus brazos en su pecho muy enojada con la actitud de Jonathan y porque tratara de negar y ocultar sus celos – di la verdad, te mueres de los celos porque acepte la invitación de Nate y debes arruinar mi fin de semana para poder feliz ya que el todo poderoso Jonathan debe tener lo que quiere. 
- No seas infantil, si no fuese necesario no te lo pediría – le dijo tratando de desviar el tema. 
- No me lo estas pidiendo, me estas obligando y eso es totalmente distinto. 
- Entonces lo siento ya que este es tu trabajo y debes cumplirlo, así que tu escapada de amor con tu noviecito tendrá que esperar ya que tú no puedes ir. 
- ¡Eres un idiota! – le gritó Kathalina cuando él le dio vuelta la espalda. 
- Soy tu jefe y me debes respeto – le dijo alzando la voz y volteándose para mirarla. 
- Me importa muy poco que eres tú y no voy a callarme un minuto más, maldito engreído ¡Ya me canse! Y ten por seguro que no quiero saber nada mas de ti ni tus estúpidas complicaciones y jueguitos que ya no comprendo, un día te importa poco lo que suceda conmigo y al siguiente no me dejas tranquila, muy bien puedes estar seguro que ya termine con toda esta mierda ¡ADIÓS! – se dio vuelta para marcharse pero la pregunta de Jonathan se lo impidió. 
 - ¿A qué te refieres con adiós? 
- Que me canse de todo y renuncio.
Antes de que se pudiera arrepentir, Kathalina salió rápidamente de la oficina, no quería saber nada mas de Jonathan y ahora estaba tan furiosa con el que no se le pasaría en mucho tiempo, ya no reconocía a este Jonathan y estaba más que segura que no era del cual se había enamorado hace ya tanto tiempo, no quería seguir sufriendo por un amor que nunca tendría y debería seguir con su vida.
- Hola preciosa – le dijo Nate dándole un beso cuando entro a su casa – no te esperaba hasta las cinco ¿Qué sucede? 

- Nada – le dijo Kathalina quitándose su abrigo – es solo que te extrañaba y quería estar contigo – luego de quitarse el abrigo se acercó a él y lo abrazó tiernamente.
Nate era un chico perfecto en todos los sentidos y quería tanto entregarle su corazón, se iba a enamorar locamente de Nate costara lo que le costara, ya estaba aburrida de ser la chica débil que suspiraba en cada rincón por el amor que nunca iba a poder tener así que se enamoraría del único hombre que la trataba como si fuera la única mujer que quería en su vida.
- Yo también te extrañe – Nate tomó la cara de Kat entre sus manos y la besó apasionadamente, sus bocas se fusionaron en un baile totalmente erótico y único. 
El beso los envolvió completamente, Nate comenzó a subir la polera de Kathalina acariciando cariñosamente cada curva de su cuerpo, la condujo hacia el sillón donde la reclinó extendida y se recostó sobre ella pero sin aplastarla, comenzó a besarle el cuello, los pechos sobre polera llegando a su estómago donde la acarició y lo besó, luego se volvió a reclinar sobre ella capturando su boca nuevamente en un baile frenético de lenguas, a Nate lo embriagaba las caricias, el olor y sabor de Kathalina, cuando acercó la mano a su pecho Kat se quedó muy quieta lo que hizo que Nate la mirara inmediatamente.
- ¿Qué sucede?  
- No puedo – le susurró nerviosamente, luego lo miró a los ojos y decidió ser clara – lo siento, no puedo hacerlo.
- Nate tomó la cara de Kat entre sus manos y la besó – no te preocupes Kathalina, quiero que ambos queramos esto – la volvió a besar y abrazar apretadamente a el – así que te angusties.
- Gracias – se acercó a su boca y le dio un corto pero cariñoso beso – esto es justo lo que necesitaba, estar así contigo.

Nate sabía perfectamente que había mucha tristeza rondando a Kathalina, desde que la conoció le pareció una persona con mucha carga sobre ella, sabía que la vida de Kat era muy complicada pero igualmente sabía que todos los problemas se debían a las constantes peleas y mal entendidos que tenía con Jonathan, le molestaba toda la carga que ella debía tener en su vida y aguantar constantemente problemas, Nate sabía cuál era el origen de toda su tristeza y lo solucionaría inmediatamente. 
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Era tarde en nueva york, donde la ciudad tomaba toda la locura de la vida nocturna, Christina estaba sentada en la barra de un bar esperando la llegada de una visitante inesperada, en la tarde había recibido una extraña llamada que la dejo completamente sorprendida, no conocía a esta persona pero lo que puntualmente le había dicho que necesitaba de ella la había dejado más que intrigada, y ahora iba a tener muchas respuestas a sus preguntas.
- Hola Christina – le dijo sentándose a su lado y mirándola fijamente. 
- Hola rebeca – bebió otro sorbo de su Martini y cruzó las piernas volteándose a mirarla de frente – veo que realmente estas desesperada por hacer esto. 

- Bueno como te lo dije anteriormente, tengo que separar a mi hija de Ethan y no estoy dispuesta a perder.
- ¿Estás segura que quieres jugar este juego? – le preguntó Christina muy curiosa.
- Querida, yo invente este tipo de juegos – Rebeca habló sarcásticamente – así que mejor tu saca tu libretita y anota como verdaderamente se hacen las cosas, porque puedes estar segura que no acepto errores, mi hija no estará con Ethan o me dejo de llamar Rebeca Adams.
- Me gusta tu actitud, pero necesito saber qué tipo de cosas estas dispuesta hacer ya que estas casada con el padre de Ethan y no me arriesgare a quedar con toda la culpa si algo sale mal.
- John hace todo lo que yo le digo – le hizo señas al barman y le pidió una copa de Martini – como dice el viejo dicho, lo que no sabes no te hace daño y te aseguro que hay muchas cosas que John no sabe de mí y se deben quedar de la misma forma por su bien.
Christina soltó una risa al escuchar las palabras de Rebeca, la verdad no la conocía en nada pero inmediatamente le agradó ya que la ayudaría a conseguir su objetivo y ese era Ethan.
- Creo que me agradas rebeca y su me ayudas a conseguir a Ethan serás mi persona favorita.
 - Querida no te ayudare a conseguirlo, te lo daré para siempre porque cuando termine con él, Isa no querrá saber nada del hombre que cree amar.
- Eres más bruja de lo que me imagine – Christina pensó en voz alta pero no se lamentó de haberlo dicho, no conocía a Rebeca pero sabía que serían grandes amigas – pero me gusta.
Ambas soltaron una risita mientras bebían sus Martinis y hablaban de su plan para separar a Isa de Ethan, Rebeca no los dejaría estar juntos nunca y se jugaría con todo sus cartas para lograr que ellos terminaran, sabía perfectamente que Christina era la mujer para conseguir que sus planes se hicieran realidad.
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- ¿Qué haces aquí? – dijo Jonathan cuando vio a Nate entrar a su oficina, ahora que no tenía secretaria porque se había auto despedido y ahora nadie podía negar la entrada a personas indeseables como Nate.
- Necesito hablar contigo – Lo miró fríamente y luego se sentó en una silla libre que había al lado del escritorio de Jonathan.
- No tenemos nada de qué hablar – le gruñó muy enojado.
- Es en ese punto donde te equivocas, tenemos un tema un común y llegó la hora de hablar sobre el – Nate cruzó sus brazos sobre su pecho cada vez mas enfadado con Jonathan.
- Y según tu ¿Cuál sería ese tema en común? – preguntó Jonathan sarcástico.
- Kathalina.
Jonathan lo miró lleno de ira y confusión, no le agradaba Nate y no quería hablar con el de nada y menos de Kathalina, había intentado ubicarla durante todo el día, pero ella había ignorado sus llamadas por lo cual decidió dejar que se calmara y tratar de despejar su mente con trabajo, la verdad la había presionado en exceso pero no pudo evitarlo, no la quería cerca de Nate, ella no lo conocía y aunque sabía que estaban saliendo se negaba a verlo como algún pretendiente de Kathalina, debía protegerla de tipos que se quisieran aprovechar de su inocencia, era su deber.
- No tengo que hablar contigo sobre ella – Jonathan volvió a bajar la vista a los papeles que tenía en la mano despidiendo a Nate con nada de cortesía.
- Igualmente te equivocas nuevamente en eso, no quiero que sigas haciendo sufrir a Kathalina, no te lo permitiré – le dijo bajando los papeles que Jonathan aun sostenía para que le pusiera atención. 
 - ¿perdona?, ¿de que estas hablando? – estaba confuso con sus palabras y no quería tocar ese tema con él, pero si insistía lo haría de todas formas.
- Ya me oíste la primera vez y no volveré a repetirlo. Kathalina es una persona importante para mí y no dejare que sigas haciéndola una mujer triste ¿acaso crees que soy idiota?, se perfectamente que ella tiene sentimientos por ti, no conozco su historia juntos pero se malditamente bien que no dejare que la sigas dañando, ella está conmigo y pretendo que siga siendo de la misma forma por mucho tiempo más y ni tu ni nadie me lo impedirá.
- ¿de qué demonios estás hablando?, yo no hago a Kathalina triste y definitivamente no sabes nada de lo que sucede entre nosotros, así que no hables sobre lo que no sabes, ella es mi asistente personal y una amiga muy cercana, pero además de eso nada más.
- Miénteme todo lo que quieras, pero no te podrás mentir a ti mismo por mucho más tiempo, lo que necesito es que te alejes de ella y la dejes formar una nueva vida conmigo, déjanos ser felices Jonathan, ella no podrá serlo mientras tú la sigas confundiendo como lo haces, si no la amas y estas seguro que nunca la harás déjala libre porque yo soy capaz de darle todo el amor que tú le has negado, ¿acaso no te das cuenta de lo valiosa que es?, no la dejare escapar y si tengo que luchar por ella, debes estar seguro que lo haré.
- Jonathan no sabía que decir a las palabra de Nate, lo dejó completamente mudo y sin posible reacción, tenía tanta razón pero no podía alejar a Kat de su vida – la necesito a mi lado – fue lo único que pudo decir cuando logró hablar nuevamente.
- ¿No te das cuenta lo egoísta que es ese pensamiento?, por lo menos ¿la amas?
- No de esa forma – Jonathan dio un cansado suspiro y decidió continuar – ella es mi mejor amiga y siempre lo será, es la única persona que siempre ha estado a mi lado y nunca me ha dejado, la necesito conmigo.
- Pero eso le causa dolor, una vez más te lo voy a pedir, si no la amas como ella se lo merece es mejor que la dejes en paz o puedes conseguir que todo lo puro y hermoso de ella se vaya junto con el amor que tiene por ti, lo peor de un amor es el no correspondido, te puede dañar más de lo que te puedes imaginar, así que si la quieres por lo menos la dejaras ser feliz conmigo y no la presionaras más ni la fastidiaras.
Nate se levantó para marcharse ya que no tenía nada más que decir, necesitaba hacer ver lo mal que le hacían las actitudes de Jonathan a Kathalina, ella era una hermosa persona y no permitiría que sufriera, estaba arriesgando mucho pero ella merecía el esfuerzo, algún día se enamoraría de él y le entregaría completamente su corazón, esperaba ansiosamente la llegada de ese día porque estaba más que seguro que su propio corazón solo estaba a un paso de caer loco de amor por Kathalina.
- ¿Dónde está? – Preguntó Jonathan antes de que Nate saliera por la puerta.
- Recogiendo algunas cosas para irnos de viaje.
- Dile que me llame apenas pueda, necesito disculparme y hablar con ella – Jonathan había hecho las cosas mal y lo sabía perfectamente, pero nunca quiso hacerla sufrir, Kathalina era una persona muy importante para su vida y lo único que deseaba en la vida era cuidarla.
- Lo haré – le dijo Nate cortante.
- Por favor, cuídala – le rogó Jonathan en voz baja.
- Eso no tienes ni que pedírmelo.
Cuando Nate salió de su oficina, Jonathan se quedó con un sentimiento de vacío en su pecho, no quería hacer sufrir a Kathalina y menos después de todo lo que habían pasado, era la persona más importante de su vida y ahora ella estaba formando su vida con un hombre del cual muy pronto podría enamorarse si es que ya no lo estaba, Jonathan la iba a perder de eso estaba seguro.
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Tanto la historia como los personajes son ficticios, cualquier semejanza es pura casualidad, esperamos que les haya gustado. 

Dejen sus comentarios y opiniones queremos saber que les parece. 

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8 comentarios:

  1. Ay pero si lo unico q no me dejo con el Jesus en la boca fue lo de Ethan e Isa... Lo demas... Chicas me deben una secion de arreglado de manos... ME QUEDARE SIN UÑAS
    ME ENCANTO MIL.BESOS CHICAS

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    1. creo q valio la pena la espera, jajajajajja
      Tranqui Jelly por q con lko q tenemos planeado necesitaras un implante de nuevas uñas ya q no te quedaran XD
      bueno nuestra finalidad es sorprenderlas constantemente y hasta ahora lo hemos conseguido, besotes querida.

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  2. Lo sabia que esos besos terminarian en la bocaaaa!!
    Todabia hay amorrrrrrrrrr!!!
    JONATHAN DESPIERTA mierda si la quiereeeeee!!
    esta genialllll!!!
    AMO ESTA HISTORIA!!!!

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    1. jajajjaja era parte de la sorpresa ya q queríamos mantenerlas expectantes de lo q haría John y la reaccion de Amelia.
      Jonathan es un porfiado q no quiere entender la profundidad de sus sentimientos y Nate esta ganando la partida.
      Gracias linda por amar nuestra historia y esperamos mantenerte tan emocionada como hasta ahora, besotes.

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  3. Hola chicas!
    Odio odio odio a Rebeca y ahora a Christina, brujas les queda corto.
    A ver si ahora Jonathan se da cuenta de lo que de verdad siente por Kat después de lo que le dijo Nate sino la va a perder.
    Me encanta cada capítulo. Ya espero el próximo.
    Besos!

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    1. Hola linda!
      Bueno estas mujeres son una Bitches completas, Rebeca sobrepasa todos los limites de la maldad y veremos si Christina es una buena alumna, claro que tenemos q conocer la profundidad de la motivacion de esta rubia de infarto.
      Jonathan es un cabezotas completo, tan porfiado como el solo y creo q Kat ya se canso de esperarlo con su hermoso y perfecto pretendiente Nate, veremos q sucede con este complicado trio.

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  4. ME QUEDE ALUCINADA CON ESTE CAPITULO, NO TENGO PALABRAS, PARA DECIR LAS EMOCIONES QUE SENTÍ A MEDIDA QUE IBA LEYENDO, La vida no es un pasillo recto y fácil que recorremos libres y sin obstáculos, si no un laberinto lleno de pasadizos. el mismo que recorremos cada lectora con cada capitulo de esta novela, hasta encontrar la salida, y ustedes son las GENIAS que crean esos pasadizos,con cada obstáculo, sentimientos y muchísima emoción, Hemos compartido sonrisas y lágrimas. Pero sobre todo risas y complicidades.junto a nuestras parejas favorita ETHAN-ISA CAT-NICK JONATHAN- KAT. gracias chilenitas por compartir este hermosos trabajo con nosotras, siempre estaré dispuesta a leer sus magnificas historias. Los amigos son como los sujetadores. ¡Nos sostienen! jejje besos amigas chilenas

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    1. uffff ¿como expresar con palabras lo mucho q tus palabras nos emocionan?
      Es como un ritual leer tus comentarios juntas con la Nicol, siempre estamos en clases y alguna lo lee y le dice a la otra "tienes q leerlo", esperamos con ansias tus hermosas palabras y como nos inspiraras esta semana para seguir con esta historia, eres la mejor y una lectora muy dedicada, cada palabra q nos dedicas la llevamos en el corazon y nos motivas tremendamente a seguir, cada una de nuestras lectoras las queremos montones y juntas SOMOS UNA FAMILIA, ustedes nos sostienen y nos inspiran para seguir con este hermoso proyecto, te queremos montones Viv y esperamos con ansias tu siguiente comentario, besotes hermosa ♥♥♥

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